Congregación Misech Padre Las Casas

Pastores
Nuestra Declaración de Fe
Matrimonio Pastoral Fundador de la congregación:
1983 – 2000: Pastor Oscar Alarcón y Pastora Gladys Cruces.
2001 – Actualidad: Pastor Moisés Alarcón y Pastora Adriana Valenzuela.
Nuestra Historia
Toda gran historia comienza con un pequeño acto de fe.
La historia de la Misión Iglesia del Señor de Padre las Casas no nació entre grandes edificios ni con abundantes recursos. Nació en el corazón de hombres y mujeres sencillos que creyeron que Dios tenía un propósito eterno para este lugar y para las generaciones que vendrían.
Lo que comenzó como un pequeño grupo de hermanos que anhelaban buscar al Señor, se transformó en una congregación que ha visto la fidelidad de Dios en cada etapa de su caminar.
Hoy, al celebrar cuarenta y tres años desde nuestra constitución oficial como iglesia, volvemos la mirada hacia el pasado con un profundo sentimiento de gratitud.
Recordamos a quienes sembraron con lágrimas.
Honramos a quienes trabajaron con sacrificio.
Y damos gracias a Aquel que ha sostenido esta obra desde sus primeros días.
Porque si algo ha quedado demostrado a lo largo de estos años, es que cuando Dios guía una obra, nada puede detener Sus propósitos.
Con la misma convicción del profeta Samuel, hoy podemos decir:
«Hasta aquí nos ha ayudado Jehová.»
Esta es la historia de la Misión Iglesia del Señor de Padre las Casas.
Una historia escrita por Dios…
vivida por hombres y mujeres de fe…
y sostenida, hasta el día de hoy, por la fidelidad de Aquel que nunca abandona a Su pueblo.
LOS PRIMEROS PASOS DE FE
Para comprender el origen de esta congregación debemos remontarnos a comienzos de la década de 1970.
En aquellos años, un pequeño grupo de hermanos y hermanas viajaba regularmente desde Padre Las Casas hasta el sector de Santa Rosa para congregarse en la iglesia dirigida por el pastor Florindo Alarcón.
Entre ellos se encontraban los hermanos Eloy Robles, Ercilia Alarcón, otros jóvenes de la familia Alarcón, también participaban los hermanos Norma Cifuentes y José Soto, además de otros creyentes que, con entusiasmo y perseverancia, recorrían largas distancias para asistir a los cultos de oración, alabanza y enseñanza de la Palabra del Señor.
No existían las comodidades de hoy.
Las calles eran distintas.
Las largas distancias se recorrían a pie.
Pero existía algo mucho más fuerte que cualquier dificultad: un profundo amor por Cristo y un sincero deseo de buscar Su presencia.
Con el paso del tiempo, y viendo la necesidad de evitar aquellos constantes viajes, los hermanos Ercilia Alarcón y Eloy Robles abrieron generosamente las puertas de su hogar, ubicado en calle Barnet, en Padre Las Casas.
Allí, en un sencillo galpón con piso de tierra, comenzaron a realizarse reuniones de oración, alabanza y estudio de la Palabra de Dios.
En aquellos primeros encuentros se congregaban aproximadamente quince hermanos y hermanas. Aunque el lugar era sencillo, el Señor continuaba añadiendo nuevas vidas y fortaleciendo la fe de quienes se reunían allí.
Aquel humilde galpón se convirtió en el primer altar de esta naciente obra.
Entre aquellas paredes comenzaron a elevarse oraciones, cánticos y testimonios que marcarían para siempre la historia de esta iglesia.
Fue allí donde el Espíritu Santo comenzó a obrar con poder, preparando los cimientos de una congregación que, con el paso de los años, llegaría a bendecir a muchas familias de nuestra comuna.
Los hermanos que vivieron aquellos primeros años recuerdan con especial emoción uno de los milagros que el Señor obró en aquel lugar.
Hasta allí llegó el padre del actual pastor Heraldo Sandoval buscando ayuda para su esposa, quien había sido desahuciada debido a un cáncer.
Humanamente no existían esperanzas.
Sin embargo, la congregación hizo lo único que sabía hacer: clamar al Señor.
Dios respondió de manera poderosa, obrando un milagro de sanidad que fortaleció profundamente la fe de quienes fueron testigos de aquel acontecimiento.
EL CRECIMIENTO DE LA CONGREGACIÓN
Y así, lo que había comenzado con un pequeño grupo de creyentes fue creciendo silenciosamente.
Familia tras familia comenzó a llegar.
El Señor seguía haciendo Su obra.
Pronto, el espacio del antiguo galpón ya no fue suficiente para recibir a todos quienes deseaban congregarse.
Movidos por ese crecimiento, los hermanos José Soto y Norma Cifuentes ofrecieron habilitar un local más amplio, ubicado frente al galpón de calle Barnet.
Durante varios años, aquel lugar fue testigo de cultos, reuniones de oración y enseñanzas de la Palabra del Señor.
Durante aquellos años, aproximadamente en 1977, llegó a la congregación el hermano Erico Esparza.
Su incorporación representó una gran bendición para esta naciente iglesia.
Muy pronto se distinguió por su amor al Señor, su fidelidad y su permanente disposición para servir.
Cerca de un año más tarde se integró también el hermano Venancio Morales, quien, junto a muchos otros hermanos, contribuyó al fortalecimiento espiritual de la congregación y al crecimiento de la obra del Señor.
Dios no solo estaba añadiendo nuevos creyentes.
También estaba preparando a quienes serían pilares fundamentales para el desarrollo de la iglesia durante las décadas siguientes.
Entre ellos comenzaba a destacar un joven proveniente de Santa Rosa.
Su nombre era Oscar Alarcón Alarcón.
Con humildad, sencillez y un profundo amor por el Señor, Dios comenzó a prepararlo para una responsabilidad que cambiaría para siempre la historia de esta congregación.
1983: EL AÑO QUE MARCÓ NUESTRA HISTORIA
Toda obra de Dios tiene un momento que marca un antes y un después.
Para nosotros fue el año 1983, la confirmación de que Dios había estado guiando cada detalle desde el principio.
Aquel sueño que había nacido en un sencillo galpón con piso de tierra comenzaba ahora una nueva etapa.
Durante la Conferencia realizada en la ciudad de Osorno, en el último culto de clausura, ocurrió un momento que quedó grabado para siempre en la memoria de quienes estaban presentes.
El entonces Pastor Presidente de la Corporación, Antonio Vega Gutiérrez, anunció públicamente que el Señor le había instadoa que el Guía de Obra del pequeño local de Padre Las Casas, Oscar Alarcón Alarcón, debía ser investido como Pastor Titular.
Aquel fue un momento profundamente emotivo. La congregación había llegado a Osorno con un Guía de Obra, pero regresó a Padre Las Casas con un Pastor.
Así nació oficialmente la Misión Iglesia del Señor de Padre Las Casas.
Desde ese momento, la congregación comenzó a organizarse con mayor fuerza, fortaleciendo cada uno de sus departamentos, desarrollando nuevas responsabilidades y proyectando una obra que continuaría creciendo durante las décadas siguientes.
Al llegar el día de su instauración, el pastor Oscar quiso dar formalidad a los departamentos de la congregación. Se organizaron los departamentos de Dorcas y Coro. Este último desde sus inicios se transformó en un espacio de alabanza y búsqueda del Señor, muchos hermanos y hermanas se unieron con alegría a este trabajo, utilizando sus voces para quien merece la gloria y la honra. Fue así como se formó la primera directiva del Coro, integrada por:
- Presidente: Moisés Alarcón Alarcón.
- Director de Coro: Francisco Alarcón Alarcón.
- Secretaria: Roxana Aedo.
- Tesorera: Janine Esparza.
- Anciano Consejero: Venancio Morales.
En aquella misma ocasión, quedó establecido en acta que el primer trabajo espiritual de la iglesia sería una Cadena de Oración, con el propósito de pedir a Dios un terreno donde construir un templo propio.
Porque toda gran obra comienza de rodillas.
LAS FAMILIAS PIONERAS
Dios había añadido muchas personas a la congregación. Familias enteras comenzaron a formar parte de esta hermosa historia de fe.
Entre ellas, la iglesia recuerda con gratitud a la familia Alarcón Valenzuela, la familia Esparza Jeldrez, la familia Morales Bustos, la familia Vásquez Alarcón, la familia Cruces Torres, la familia Alarcón Cruces, la familia Robles Alarcón y la familia Alarcón Aedo. Hermana Ana Alarcón y hermana María Robles. También se recuerda con cariño a la hermana Lucy Hernández y a muchos otros hermanos y hermanas cuyos nombres quedaron escritos en la memoria de la congregación.
Cada uno de ellos aportó esfuerzo, sacrificio, oración y perseverancia. Cada familia fue una pieza fundamental en la construcción de esta obra. No trabajaron buscando reconocimiento personal, sino con el anhelo de bendecir a la iglesia y edificar el Reino de Dios.
LA BÚSQUEDA DEL TERRENO PROPIO
Con el crecimiento de la congregación surgió la necesidad de contar con un espacio más amplio y definitivo.
Hubo intentos de adquirir un terreno al final de calle Barnet, ofrecido por una familia de apellido Candia, pero aquella compra no pudo concretarse.
Sin embargo, Dios ya tenía preparado el lugar donde la iglesia establecería su hogar.
Un vecino del sector, don Emilio Castro, informó al pastor Oscar sobre un terreno disponible en calle Mac-Iver 1725. A simple vista, aquel terreno parecía imposible para construir: era inestable y tenía una pronunciada pendiente.
Pero para Dios, nada es imposible.
Las familias de la congregación comenzaron a aportar de sus modestos sueldos para reunir el dinero necesario. Y cuando faltaba un día para firmar la escritura, aún faltaban 50.000 pesos de la época para completar la compra.Entonces, el Señor movió el corazón de un pastor desconocido para la congregación, proveniente de Valparaíso, de apellido Guzmán. Obedeciendo la voz de Dios, aquel pastor viajó hasta Temuco y entregó la ofrenda exacta que faltaba para concretar la adquisición del terreno. Siendo esto una manifestación evidente de la provisión del Señor.
LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Una vez adquirido el terreno, comenzó el arduo trabajo de construcción.
Hombres y mujeres trabajaron codo a codo, moviendo carretillas, transportando materiales y levantando cada muro con esfuerzo y abnegación.
Las familias pioneras, junto a muchos otros hermanos, entregaron su tiempo, su fuerza y sus recursos para levantar el templo que hoy se encuentra en calle Mac-Iver 1725.
Cada piedra colocada fue una oración.
Cada jornada de trabajo fue un acto de adoración.
Y cuando finalmente se levantó la estructura del templo, la congregación experimentó una de las mayores alegrías de su historia: tener un lugar propio donde reunirse para bendecir y adorar al Señor.
EL LEGADO DEL PASTOR OSCAR ALARCÓN
Con el transcurso del tiempo, el pastor Oscar comenzó a enfrentar dificultades de salud. Una enfermedad desconocida en aquellos años deterioró progresivamente su condición. Y aún en medio del sufrimiento físico, su mayor preocupación seguía siendo la iglesia que tanto amaba. Por eso, con sabiduría y amor pastoral, decidió llamar a la congregación y expresó el sentir de su corazón: delegar el pastorado a un joven hermano, Moisés Edmundo Alarcón Alarcón, quien hasta ese momento servía como Primer Anciano y ayudante de Pastor.
El miércoles 9 de agosto del año 2000, aproximadamente a las seis de la tarde, el Señor llamó a su presencia al pastor Oscar Alarcón Alarcón.
Fue un día de profunda tristeza para la congregación. La iglesia despedía a un gran varón de Dios, a un amigo, a un hermano, a un padre y a un esposo ejemplar.
Pero su legado permaneció vivo en cada familia, en cada departamento y en cada piedra del templo que ayudó a levantar.
LA CONTINUIDAD DE LA OBRA
Tras la partida del pastor Oscar, la congregación quedó bajo la supervisión del Pastor Iturra, de la iglesia hermana de Amanecer, mientras el hermano Moisés Alarcóncontinuó sirviendo como Guía de Obra.
Así trascurrió hasta el año2001 y durante las Conferencias realizadas en la ciudad de Valdivia, Moisés Alarcón fue oficialmente ungido como Pastor Titular de la Misión Iglesia del Señor de Padre Las Casas.
Comenzaba una nueva etapa.
Con el mismo compromiso, la misma doctrina y la misma pasión por anunciar el Evangelio. Así, el pastor Moisés ha guiado a la congregación durante más de dos décadas.
Bajo su dirección, la iglesia ha continuado creciendo, fortaleciendo sus departamentos, predicando la Palabra y participando activamente en la Corporación MISECH, donde hoy además el pastor Moisés forma parte del Directorio Nacional.
LEGADOS IMPORTANTES
Muchos de los hermanos que Dios usó como pioneros en el levantamiento de esta obra y un apoyo para dirigir a la Iglesia, ya no están con nosotros. Han partido a la presencia del Señor, pero su testimonio permanece vivo en nuestra memoria y marcan un precedente de fidelidad a Dios y ejemplo de perseverancia y amor por Su obra.
Uno de ellos fue nuestroquerido hermano Marcelo Zapata.
Nuestro hermano Marcelo llegó desde la República Argentina, cruzando por la frontera de Pirehueico, sin conocer a nadie en Padre Las Casas. Fue invitado por un hermano a una vigilia, y aquel hombre desconocido para todos comenzó a ganarse el cariño de la congregación por su amor por el Señor y su pasión por la enseñanza de la Palabra del Señor.
Primero fue acogido en el hogar del pastor Oscar Alarcón, y posteriormente encontró un lugar en la casa del ya recién asumido pastor Moisés Alarcón.
El hermano Marcelo fue conocido por sus constantes viajes misioneros dentro y fuera de la Región de La Araucanía, llevando el mensaje de salvación a quienes aún no conocían a Cristo.
Hoy sabemos que descansa en los brazos del Señor, pero su ejemplo de fe, servicio y pasión evangelística continúa inspirando a esta iglesia.
De igual forma, hoy recordamos con especial aprecio a nuestro querido hermano Erico Esparza, quien llegó a la congregación aproximadamente el año 77, cuando la iglesia aún se reunía en el pequeño local de Padre Las Casas.
Desde su llegada se distinguió por su fidelidad, humildad y espíritu de servicio. Quienes le conocieron recuerdan especialmente su profundo amor por la predicación y la enseñanza de la Palabra del Señor. Siempre tenía una Palabra fresca para bendecir, animar y fortalecer la fe de los hermanos.
Con sencillez colaboró en el crecimiento espiritual de la iglesia y dejó una huella imborrable en quienes compartieron junto a él. Aunque hoy descansa en la presencia del Señor, su legado continúa vivo en esta congregación.
A lo largo de estos años, la Misión Iglesia del Señor no ha sido solamente un lugar de reunión. Ha sido un refugio para las familias, una escuela de formación espiritual y una luz para la comunidad de Padre Las Casas.
La familia pastoral, los Ancianos, el Coro, las Dorcas, los Diáconos, la Escuela Bíblica, Discipulado, Evangelismo, Los jóvenes, Misiones y los distintos departamentos internos que se han ido formando junto a toda su congregación, han trabajado incansablemente para edificar al pueblo de Dios, crecer en unidad y permanecer apegados a la Vid verdadera.
MIRANDO HACIA EL FUTURO
Hoy, cuando celebramos un nuevo aniversario, miramos hacia atrás con nostalgia pero por sobre todo con gratitud.
Recordamos a quienes sembraron con lágrimas.
Honramos a quienes trabajaron con sacrificio.
Y damos gracias por cada familia, cada joven y cada niño que ha sido parte de esta historia.
La Misión Iglesia del Señor de Padre Las Casas continuará avanzando por fe, con la mirada puesta en Jesucristo, anunciando la salvación y esperando el glorioso regreso de nuestro Señor, donde le contemplaremos y podremos decir que todo ha valido la pena.
Como dijo el profeta Samuel:
“Ebenezer: Hasta aquí nos ayudó Jehová.”
Y como escribió el apóstol Pablo:
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Han pasado cuarenta y tres años desde aquel momento histórico de 1983.
Cuarenta y tres años de fe.
De oración.
De sacrificio.
De crecimiento.
Y de fidelidad de Dios.
Hoy, la Misión Iglesia del Señor de Padre Las Casas puede levantar su voz y declarar con alegría:
¡Feliz aniversario, iglesia amada!
Que el Señor continúe guiando sus pasos, bendiciendo a sus familias y fortaleciendo su obra por muchas generaciones más.
Porque esta historia no termina aquí.
La historia de la Misión Iglesia del Señor de Padre Las Casas continúa escribiéndose cada día, bajo la dirección de Aquel que es fiel por todas las generaciones.
Toda la honra, toda la gloria y toda la alabanza sean siempre para nuestro Dios.
Amén.
“Testimonials, as authentic endorsements from satisfied customers, serve as potent social proof, significantly inspiring trust in potential consumers.”
“Testimonials, as authentic endorsements from satisfied customers, serve as potent social proof, significantly inspiring trust in potential consumers.”
“Testimonials, as authentic endorsements from satisfied customers, serve as potent social proof, significantly inspiring trust in potential consumers.”

Add a compelling title for your section to engage your audience.
Use this paragraph section to get your website visitors to know you. Consider writing about you or your organization, the products or services you offer, or why you exist. Keep a consistent communication style.
759
Volunteers
23,090
Pounds of Food Given
356
Bibles Given Out
1,640
Families Served
THIS NOVEMBER
